Vuelta a la calma...y a la rutina.
Después de un tiempo, más que merecido de descanso, volvemos a nuestra vida real.
Hemos pasado de madrugones, atascos, estrés, ansiedad, insomnio, tirajones de pelo, lágrimas, echar humos por las orejas, a todo lo contrario; "¡No me lo puedo creer, estoy de vacaciones!" Con este grito de guerra, comienza, una corta pero bonita etapa, de nuestra vida real. Tenemos mil planes, vacaciones contratadas, escapadas románticas, horas al sol, al agua...es un momento único en el año pero, ¿es realmente necesario que nos agobiemos para cumplir con nuestras vacaciones?
En mi opinión, es necesario que cumplamos con uno mismo, escuchar nuestro cuerpo, nuestra mente, oír lo que necesitamos y hacerlo. El ejercicio físico nos ayuda a responder a esas preguntas, el método Pilates despeja nuestra mente y ayuda a relajarnos y a sentirnos mejor. No olvides hacer tu deporte favorito también en vacaciones porque, quién sabe, pueden ser más estresantes que nuestra vida real.



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